Entre la resignación y la esperanza nace de mi trabajo como voluntaria en la Fundación Protectora de Animales del Principado de Asturias. Lo que empezó como una tarea funcional —retratar a los animales para ayudarles a encontrar una familia— desveló un espacio más profundo: un lugar donde las miradas cuentan lo que las palabras no alcanzan.
La serie no documenta la vida callejera, la pérdida, el maltrato o el abandono. No hablan de lo que fue sino de lo que es. La incertidumbre y la espera en un espacio que no les es propio, una frontera entre lo incierto y lo posible. A través de retratos íntimos y en color, sin artificios y desde la presencia compartida, estas imágenes exploran ese tránsito silencioso en el que conviven vulnerabilidad, cuidado y deseo de futuro.
Es, ante todo, una invitación a detenerse en esa espera, a sostener la mirada y a reconocer la interdependencia y la responsabilidad que tenemos hacia las especies con las que compartimos el mundo.
Más allá de su dimensión estética, el proyecto tiene un claro propósito social: dar visibilidad a quienes suelen permanecer en los márgenes y abrir un espacio de diálogo sobre nuestra responsabilidad colectiva hacia ellos. Entre la resignación y la esperanza continúa creciendo con vocación de convertirse en un fotolibro que amplíe su alcance social y emocional, incorporando también las voces de quienes adoptan y transforman estas historias.
Una reflexión sobre empatía, cuidado y comunidad, donde cada vida importa y la esperanza se construye en comunidad.